Me salieron alitas, son bonitas y estoy orgullosa de cómo se fueron formando.
Me salieron de puro curiosa e impulsiva no más que soy.
Son pequeñas eso si, no vaya a creer que son la gran cosa; más bien son insipientes, temblorosas, pero al fin y al cabo son alitas.
Estoy feliz, en serio.
Aunque de puro pensarlo a veces me da miedo.
Soy miedosa, usted lo sabe….
Pero soy de aquellas miedosas, que enfrentan lo oscuro y que lo vuelve de colores.
Mis alitas me ayudarán en eso, lo sé.
Pero como le dije, soy miedosa y lo peor de todo es que en el proceso.
Quizás después yo me vaya a reír…pero ahora tengo miedo.
A veces me gustaría que me abrace y que pase toda la noche conmigo abrazado y que en mis sueños yo le vaya contando todo lo que siento, la infinidad de emociones que siento por usted…
Nosé si me entiende, estoy feliz pero con miedo.
Quizás de usarlas (las alitas digo).
En verdad, el “quizás” está demás, tengo miedo.Muchísimo.
A veces siento que usted también tiene un poco de miedo. No me lo dice, claro, pero creo interpretarlo.
Sus ojitos me lo dicen, tan bonitos que son... me lo dicen medio en broma, pero yo sé que hay algo en usted de miedo…menos que el mio, claro, pero está.
Yo nosé muy bien que decirle
Me pongo nerviosa ¿sabe?, quizás de tanto que le quiero decir.
Quizás deba partir con decirle que yo lo quiero mucho, mucho, mucho, mucho. Y quizás usted no logre dimensionar mi amor, pero le aseguro que es mucho.
Si usted supiera realmente lo que me hace sentir, lo que hizo crecer en mi, lo linda y afortunada que me siento con usted, me entendería…
Espero que así sea y que me espere finalmente.
Compréndame, en unos días me iré a volar y quiero irme con usted.
No vaya pensar que pretendo llevarlo escondidito en mi bolso, no, no, no.
El quiero “irme con usted”, es como decirle “déjeme consigo”.
Cuídeme, guárdeme en su almohada, en su pijama, nosé.
Lléveme a donde vaya.
Por mi parte, no es necesario que yo lo lleve, pues ¿a dónde me lo llevo? Si usted ya es parte de mi, vive en mi.
En el espacio que precisamente siempre fue suyo. En ese sector rojo, que esperaba deseoso de conocerlo, sí, ese mismo que usted sabe, ese mismo que usted llenó.
Ahí está. ahí se queda. ahí vive. ahí lo guardo. ahí me lo llevo…
hasta cuando deje de volar y le entregue mis alitas pa contarle como me fue.
Espéreme, que yo lo quiero mucho, no sabe cuánto.
Me salieron de puro curiosa e impulsiva no más que soy.
Son pequeñas eso si, no vaya a creer que son la gran cosa; más bien son insipientes, temblorosas, pero al fin y al cabo son alitas.
Estoy feliz, en serio.
Aunque de puro pensarlo a veces me da miedo.
Soy miedosa, usted lo sabe….
Pero soy de aquellas miedosas, que enfrentan lo oscuro y que lo vuelve de colores.
Mis alitas me ayudarán en eso, lo sé.
Pero como le dije, soy miedosa y lo peor de todo es que en el proceso.
Quizás después yo me vaya a reír…pero ahora tengo miedo.
A veces me gustaría que me abrace y que pase toda la noche conmigo abrazado y que en mis sueños yo le vaya contando todo lo que siento, la infinidad de emociones que siento por usted…
Nosé si me entiende, estoy feliz pero con miedo.
Quizás de usarlas (las alitas digo).
En verdad, el “quizás” está demás, tengo miedo.Muchísimo.
A veces siento que usted también tiene un poco de miedo. No me lo dice, claro, pero creo interpretarlo.
Sus ojitos me lo dicen, tan bonitos que son... me lo dicen medio en broma, pero yo sé que hay algo en usted de miedo…menos que el mio, claro, pero está.
Yo nosé muy bien que decirle
Me pongo nerviosa ¿sabe?, quizás de tanto que le quiero decir.
Quizás deba partir con decirle que yo lo quiero mucho, mucho, mucho, mucho. Y quizás usted no logre dimensionar mi amor, pero le aseguro que es mucho.
Si usted supiera realmente lo que me hace sentir, lo que hizo crecer en mi, lo linda y afortunada que me siento con usted, me entendería…
Espero que así sea y que me espere finalmente.
Compréndame, en unos días me iré a volar y quiero irme con usted.
No vaya pensar que pretendo llevarlo escondidito en mi bolso, no, no, no.
El quiero “irme con usted”, es como decirle “déjeme consigo”.
Cuídeme, guárdeme en su almohada, en su pijama, nosé.
Lléveme a donde vaya.
Por mi parte, no es necesario que yo lo lleve, pues ¿a dónde me lo llevo? Si usted ya es parte de mi, vive en mi.
En el espacio que precisamente siempre fue suyo. En ese sector rojo, que esperaba deseoso de conocerlo, sí, ese mismo que usted sabe, ese mismo que usted llenó.
Ahí está. ahí se queda. ahí vive. ahí lo guardo. ahí me lo llevo…
hasta cuando deje de volar y le entregue mis alitas pa contarle como me fue.
Espéreme, que yo lo quiero mucho, no sabe cuánto.